El sexo y la dinámica de poder

El poder es algo que se encuentra muy presente en muchos aspectos de nuestra vida. Podemos encontrarlo en el ámbito económico, social, cultural e incluso en nuestra sexualidad.

La relación entre sexo y poder ha existido desde siempre. Por ello, en muchos casos, ejercer el poder y el control en las relaciones sexuales acaba siendo una conducta que lleva al disfrute y al placer. Sin embargo, cabe mencionar que ha de ser algo acordado por ambos miembros de la pareja, en la cual debe comunicarse al otro lo que a cada uno le excita.

poder y sexo - sexologo barcelonaEn estos casos, a la hora de mantener relaciones sexuales, ambos miembros de la pareja pueden ejercer el control y el poder en la relación íntima. Y por consiguiente, siempre habrá una de las partes que ejercerá el rol de dominado con actitud de sumisión.

Si se da esta dinámica, se supone que el objetivo es cumplir una fantasía o deseo sexual. Y, dependiendo de la característica de ésta, uno de los dos ejercerá dicho poder. No existen unas normas de funcionamiento establecidas, ya que dependerá del deseo de cada pareja y la relación que existe entre ambos.

Sexo y poder: ¿en qué consiste esta práctica sexual?

Existen muchas parejas que para poder disfrutar del sexo o salir de la monotonía, experimentan e incluyen en sus relaciones íntimas diferentes juegos.

Cuando nos referimos a estas prácticas sexuales, aparece lo que se conoce como “dominación y sumisión”. Así como también una serie de comportamientos o costumbres en el ámbito sexual en las cuales prevalece siempre un consenso y el consentimiento para ello.

En líneas generales, cuando se incluyen estas conductas en la relación sexual es posible romper con la rutina para buscar otro modo de obtener placer.

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En este tipo de prácticas, uno de los miembros necesita dominar y tener el poder para experimentar la excitación, sin necesidad de ser cruel ni de usar la brutalidad ni la violencia. Por el contrario, el otro miembro de la pareja asume el rol de sumisión. De este modo, ambos obtienen una mayor satisfacción sexual.

Se trata de una forma diferente de vivir el sexo y el intercambio amoroso, donde siempre debe existir: confianza, complicidad, respeto, comunicación e  intercambio de ideas y unos límites claros.

Es de vital importancia que ambos establezcan el uso de una palabra clave para usarla si se diera el caso de que el dominante traspasase algún límite.

¿Qué caracteriza a las parejas que utilizan esta práctica sexual?

En primer lugar, cabe recalcar que la forma en que nos comportemos en el sexo no tiene porqué ser un reflejo de cómo somos en nuestro día a día.

No existe un claro perfil de quien suele asumir el rol de dominador o dominado, ni se nace con ello.

Hay numerosos casos de personas dominantes y que ejercen el control en el plano sexual que no lo hacen en otros aspectos de su vida. Y viceversa, hay otras personas que disfrutan siendo el dominado sexualmente porque durante su jornada diaria tienen que liderar con muchas responsabilidades.

Lo cierto es que el rol que interpretamos durante los juegos sexuales no tiene por qué corresponderse, ni ser un reflejo de nuestra forma de ser en el día a día.

sexo y poder - sexologo barcelonaEn las relaciones de parejas de dominante y dominado, cada uno ha de ejercer un rol diferente en el sexo.

Por un lado, el dominante tiene la necesidad de saber que tiene el poder y el control durante el acto sexual y sobre su pareja. Para ello, da órdenes e incluso otorga castigos. Por consiguiente, hace falta que el otro miembro de la pareja busque lo contrario, entregándose por completo a la voluntad del dominante. En definitiva ha de aceptar lo que el dominante pida, experimentando también con ello placer sexual.

Lo más importante, como decíamos antes, es que se establezcan de antemano los límites a los que están dispuestos a llegar ambos y que haya un código que ambos respeten.

¿Puede convertirse en una práctica peligrosa?

La dominación o sumisión durante el acto sexual no tiene por qué ser algo negativo, nocivo o peligroso. Se trata de una práctica sexual para adquirir placer como cualquier otra.

Mientras existan unas normas o límites claros y una comunicación fluida entre ambos miembros de la pareja puede incluso fortalecer y mejorar el vínculo.

Aunque también es cierto que podría llegar a convertirse en un problema si dicho dominio se ejerce sin el consentimiento del otro, si se sobrepasan los límites que ambos han aceptado o si no existe un acuerdo por ambas partes.

Por otro lado, esta práctica se puede convertir en algo nocivo cuando la persona que ejerce el rol de dominación se ve incapaz de conseguir placer o de mantener una relación sexual, sin ejercer poder y control sobre el otro. Si eso sucediera, podríamos estar ante la presencia de un problema subyacente.

Si tienes cualquier consulta, llámanos: +34 91 771 02 36 | +34 93 217 67 94. 
Nota: Todos los tratamientos pueden hacerse por videollamada, estés donde estés.

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